Cerebro de pelota de baloncesto

¿Por qué varios atletas que siguen el mismo entrenamiento físico alcanzan diferentes resultados? ¿Suerte? ¿Disposición genética? Te enseño algunos factores que explican estas diferencias.

Supongo que ya te has dado cuenta de que en un mismo club hay jugadores que rinden de modo distinto pese a recibir el mismo entrenamiento que los demás. Parece que estuviesen «tocados por los dioses» o que tienen más facilidad que el resto para sacar lo mejor de cada sesión.

Igualmente en deportes de competición individuales como el atletismo o la natación hay gente que, con los mismos métodos y horas de dedicación obtienen mejores resultados. Puedes pensar que hay una disposición genética, que la altura es decisiva, que ha empezado antes a entrenar, que tiene los brazos más largos, que entrena más horas que los demás por su cuenta… Y sí, todo influye, no nos vamos a engañar, pero hay claves que se desarrollan únicamente en la conexión con nuestra mente y de eso va este artículo.

Inicialmente había pensado hablarte de todos estos temas:

  • Método de entrenamiento
  • Alimentación
  • Visualización
  • Motivación
  • Anclajes emocionales
  • Descanso de calidad

Y explicarte en cada punto en qué manera el coaching enseña de forma diferente cómo sacar el máximo de tus capacidades para convertirte en un súper deportista de élite. Pero me di cuenta de que me quedaría una entrada de blog kilométrica y de que, para que entiendas lo que quiero transmitir, no va a hacer falta ser tan específico.

El experimento de los tiros libres de Alan Richardson

Tenemos una plantilla de 15 jugadores de baloncesto que van a a realizar un ejercicio para mejorar sus tiros libres. Dividimos en 3 grupos de 5 jugadores y les ponemos una tarea distinta a cada grupo durante 5 sesiones de entrenamiento:

  • El grupo «A» realiza ejercicios de tiro en la cancha durante 20 minutos al día.
  • El grupo «B» realiza un descanso y se centra en una buena alimentación.
  • El grupo «C» se visualiza tirando y encestando durante 20 minutos al día.

Al cabo de una semana realizamos una competición en la cancha para comparar los resultados de cada uno de los grupos en comparación con los obtenidos antes de empezar el ejercicio.

  • El grupo «A» mejoró en un 25% su acierto en el tiro.
  • El grupo «B» mostró una gran mejoría en su salud general y ni ganó ni perdió eficacia en sus tiros libres, se quedaron como estaban en cuanto su técnica.
  • El grupo «C» mejoró un total de un 24% en el tiro libre… Sin hacer nada físico. Solo con la visualización.

Lo que quiere decir este experimento es que el subconsciente no distingue lo que es real y lo que no lo es, y que emite señales a nuestros músculos idénticas a las que emitiría en una situación real si usamos bien nuestra imaginación.

Estamos entrenando nuestra técnica de una manera parecida a la que entrenaríamos yendo a la cancha.

Este tipo de ejercicios de visualización funcionan en todas las áreas de desarrollo. Cuando estaba en la universidad, uno de mis mejores amigos entrenaba pesas y tenía la habitación donde hacía sus ejercicio llena de posters de culturistas. Decía que cuando entrenaba, por poco que fuera, se imaginaba tan cachas como los de las fotos y así era como si entrenase el doble de tiempo. Se puso hecho un bestia y no necesitaba levantar tanto peso.

Y no solamente en el deporte… Si estudias y tienes frente a ti una imagen de Albert Einstein o algún icono inspirador en el área del pensamiento tu cerebro emitirá ondas eléctricas que buscarán imitar el patrón de conducta que estás visualizando y harán que mejore ampliamente tu tiempo de estudio de calidad.

Volvamos ahora al deporte, al coaching y a los tiros libres.

cancha nba llena

La rutina de dos jugadores de elite de un equipo de la NBA

Pongamos que un jugador «Alfa» visualiza cómo van a ir sus tiros libres, visualiza el balón, el arco que va a recorrer hasta el aro y cómo entra limpiamente en la cesta. Lo hace durante unos minutos y va añadiendo dificultad. Ahora se imagina lanzándolos en una cancha rival durante unas finales y con el público en contra, se imagina cansado al ser los minutos finales y con la presión sobre sus espaldas de tener un resultado ajustado.

Seguidamente abre los ojos, va a la cancha y entrena físicamente sus tiros tratando de tener su mente despejada, sin pensar en la técnica, simplemente tratando de llevar el arco que había estado imaginando a la vida real; sin analizar. La mejora va a ser prodigiosa.

Ahora, sintiendo esa gran mejora en su eficacia, ancla esa emoción a un pequeño gesto solo perceptible para él mismo (por ejemplo, rascarse la nuca). Después de una serie perfecta abandona el entrenamiento para irse con esa sensación de confianza en el tiro.

Durante la tarde y la noche se dedica a alimentarse de forma impecable pensando en cómo cada nutriente aporta a sus músculos la energía necesaria para recuperarse y volverse más fuertes, también es consciente de que las vitaminas ayudan a su mente a sentirse más fresca.

A última hora, antes de acostarse, decide alejarse de las pantallas, las luces azules y el ruido para generar melatonina y dormir de la mejor forma posible. Antes de meterse en la cama y justo al levantarse se imagina a sí mismo metiendo el tiro libre decisivo en el partido que tiene al día siguiente. Da gracias por ello.

jugador de baloncesto imaginando tiros libres

Otro jugador «Omega» del mismo equipo se pasa la tarde entrenando tiro, realiza tiros libres en tandas largas con un entrenador que le explica cómo mejorar, qué postura adoptar… Hasta cansarse, practica cientos de tiros hasta que se siente seguro y su porcentaje ha mejorado. Trata de recordar cómo colocó el brazo, el ángulo de su muñeca, de su codo, la fuerza que le impulsó a la pelota… Incluso toma notas...«90 grados aquí, 60 grados aquí, flexiono las rodillas...».

Después hace un poco de trabajo físico y se retira a descansar, le dan un pequeño masaje, cena bien, descansa sin más y por la mañana se prepara un excelente desayuno para estar a punto para el partido. Ha entrenado tiros libres más que nadie en su equipo.

¿A quién de los dos jugadores le pasarías la pelota en el momento decisivo del partido? ¿Al jugador Alfa o al jugador Omega? ¿Quién de los dos crees que está mejor preparado?

Desenlace en los minutos finales

Si elegimos al jugador Omega para los tiros finales sentirá muchísima presión. Pensará que ha sido quien más duro ha entrenado y se obligará a sí mismo a no fallar. Repasará mentalmente su técnica lo que agarrotará sus músculos y le generará tensión en todo el cuerpo.

El factor ambiental le cogerá por sorpresa y no le dejará pensar con claridad. Su probabilidad de acierto bajará mucho con respecto a los entrenamientos.

En caso de fallar se culpará por la derrota, su cuerpo recordará la sensación de este momento y durante un tiempo es probable que empiece a analizar cada aspecto de su técnica dudando de sí mismo y de sus métodos lo cual le generará más ansiedad (los llamados Yips). Pero podría anotar, desahogar toda esa tensión acumulada y ganar el partido.

Si elegimos al jugador Alfa para los tiros finales estará totalmente concentrado. Lleva tiempo visualizando este escenario y le resulta familiar. Siente la presión, pero se parece a cómo la sentía durante los ejercicios de imaginación y se ha acostumbrado a ella, se convierte en aliciente.

Da gracias por haber sido elegido por el entrenador para este momento. Coge la pelota, repite su rutina de tiro (rascarse la nuca) sin ni siquiera pensar en ello y vacía su mente para que su cuerpo haga todo el trabajo por él sin pensamientos que puedan enturbiar su técnica natural. Su probabilidad de acierto será la misma que durante los entrenamientos.

Tanto si anota como si falla se mostrará agradecido porque verá una oportunidad de aprender de cada experiencia acumulada. En caso de anotar se acordará de esa agradable sensación y la anclará de nuevo rascándose la nuca y yendo a celebrar con sus compañeros la victoria.

Supongo que al leer esta historia has percibido que el jugador Alfa utiliza PNL y herramientas de coaching para mejorar su desempeño. No sólo durante su entrenamiento, si no también durante su vida diaria, en el partido y en las horas previas al mismo.

Si te fijas en los jugadores profesionales de la elite mundial encontrarás esos pequeños anclajes: Antetokoumpo se golpea el pecho, Curry hace carreritas hasta la línea de fondo, Tatum se toca el lóbulo de la oreja… También observarás que muchos de ellos se aíslan antes del partido con música y parecen estar meditando. En declaraciones les oirás decir que visualizan los partidos antes de entrar en la cancha. Algunos de ellos tienen incluso tácticas variadas para diferentes situaciones, para activar un estado mental u otro según lo que requiera la situación.

No sólo en el baloncesto ocurre esto, fíjate en profesionales como Rafa Nadal, que tiene tantos pequeños rituales que le obligan a estar concentrado en ellos en vez de en su técnica. Es una manera perfecta de dejar que tu juego fluya sin que la mente lógica entorpezca tu dinámica.

bola de tenis en equilibrio sobre la cinta

A veces las interpretamos como manías o curiosidades pero en realidad son técnicas que elevan tu juego y te hacen alcanzar tu máximo potencial. La mente es una poderosa herramienta que puede marcar diferencias.

El deporte no es sólo físico, también es mental, un juego de estados psicológicos. Las rachas, la confianza, las dudas, la motivación… Son estados que se pueden provocar y que, con un buen método de coaching, pueden marcar la diferencia entre la elite mundial y el resto de los deportistas.

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Coach Marco Fernández