Hoy te voy a contar el secreto de la convicción.
Algo tan poderoso que te va a servir para vender, enseñar, educar y aconsejar…
Sin necesidad de recurrir a los métodos de persuasión de la Gestapo.
Y es que hay varios métodos clásicos que, más que captar espantan, por muy probados que estén por la ciencia.
Uno de ellos es la persistencia:
Ser más pesado que un cachopo de milanesa y dar por saco hasta que caen.
Otro es mostrar escasez:
Decir que se acaba el tiempo y el día final se acerca, o que el stock se termina apelando a nuestro FOMO.
Otro típico es el de las figuras autorizadas:
Si quieres vender un método de entrenamiento puedes apelar a que algún famoso lo siguió con éxito, sin tomar drogas de ningún tipo (por si cuela).
Pero cualquiera de estos métodos, en la vida real, en el trato directo entre personas…
No funciona.
Como mucho puedes acabar discutiendo por «pesao», por mentiroso, o por pretender hacer quedar a la otra persona por ignorante.
Pero hay algo que sí funciona.
Se trata de «dar ejemplo». Enseñar mediante escenas. Como los vendedores ambulantes de los años 20 (los del siglo pasado, no los de ahora).
En aquel teatrillo había un ayudante que servía de cebo entre el público.
Éste estaba ciego, o en silla de ruedas, o calvo, o se hacía una herida ante el resto de asistentes.
Luego el vendedor le untaba su producto milagroso…
Y el sujeto repentinamente se curaba de todos sus males como si fuese el final de un episodio de Anatomía de Grey…
No solo recuperaba su pelo, si no que algún pibón caía a sus pies.
Viendo lo sucedido, la gente le tiraba al vendedor el dinero a la cara.
Lo siguiente era recoger el chiringuito y salir por patas más rápido que el polvo de un conejo.
Esto es a lo que hoy llamamos dramatización publicitaria.
Y no digo que haya que mentir. Eso es de cobardes.
Lo que hay que hacer es ser sutil. No decir las cosas sino hacerlas.
La clave es dar ejemplo. Mostrar en uno mismo los resultados de los procesos, métodos, productos…
Se trata de enseñar tu estilo de vida. Como las influencers de tiktok pero sin el filtro Hollywood.
Te voy a poner un ejemplo para que lo veas claro.
Si tu marido, o tu pareja están «fuera de forma»…
No discutas con él para que haga ejercicio. Lo más probable es que le empujes hacia la nevera a por otra cerveza.
Por el contrario, si llevas una vida sana, cocinas cosas ricas, te cuidas y cada día te ves mejor…
Despertarás algo en él que le hará replantearse su estado físico y, lo más probable, es que trate, al menos, de probar un poco de eso que tú haces…
A menos que tu marido sea un psicópata con TPA tipo «El Joker» y le importe tres huevos lo que hagas.
Pero aún has de ir un paso más allá.
En un mundo en el que es difícil captar la atención…
Hay que exagerar.
Hay que ser una auténtica Drama Queen, atraer las miradas, llevar el ejemplo al siguiente nivel. Ser creativos. Montar una escena.
Ni datos fríos, ni ejemplos de boquilla, ni razonamientos lógicos.
Haz algo real, exagerado, vistoso, algo que ejemplifique aquello que tú llevas tiempo manteniendo en tu día a tu día. Algo que exprese sin palabras lo bien que funciona tu producto.
Con esa forma de «actuar» aprenderás a ser convincente, a generar interés y a provocar reacciones y cambios a tu antojo en las personas que te rodean.
Y no solo te servirá para alcanzar tus intereses, sino que también aprenderás a darte cuenta de cuándo alguien dramatiza contigo para conseguir los suyos.
Aunque claro, nosotros lo usamos para hacer el bien…
¿Verdad?
Feliz semana!!
